15 diciembre, 2009

Blue Exit



La joven artista Natalia Castañeda propone de nuevo una mirada del paisaje como lugar de contemplación. Se destaca sobre todo la frescura con que asume la expresión de esa naturaleza genérica y de esos espacios reconocibles pero lejanos. Un trazo hábil y descomplicado, lejos del dibujo contemporáneo, describe montañas, ríos y caminos. Mucho blanco y bloques de color fluorescente son el lenguaje estético que resume estos trabajos. Personalmente no me convencen del todo. A pesar de que hay piezas como la del segundo piso (un paisaje vertical fragmentado en múltiples cuadros,) que son bellísimas, siento que la obra se ha convertido en una repetición de un mismo ejercicio estilístico.
Y cuando se arriesga nos encontramos con unas piedras que bien podrían ser parte de la escenografía artificial de un set de televisión o de una obra de teatro juvenil. No pasa lo mismo con el sendero de piedras blancas que resulta mucho más interesante, pero que talvez lo encerrado del espacio, le resta la libertad y extensión infinita que la propuesta supone. Sería una instalación para un espacio inmenso en el que probablemente uno no alcanza a percibir muy bien el final.
La muestra anterior me parecía mucho más poética y detallista. Pero todos son momentos. Juzgar en el tiempo es un error. En todo caso, es algo que no despeluca. Y yo suelo ir a ver obras para eso. Para despelucarme y pensar de forma alterna el mundo que nos rodea.

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