19 agosto, 2010

Tesis / U. Nacional



Hacía un buen tiempo que no asistía a los proyectos de grado de los estudiantes de la Universidad Nacional. Supongo que sin querer queriendo me había vuelto un poco más exclusivista, por no decir arribista, es decir que si no era una inauguración formal con mirada altiva, entonces no iba. Pero esa nunca fue la idea. Así que heme ahí, de nuevo, caminando por entre el campus de mi Universidad, reviviendo aquellos años mosos de hippismo exacerbado de la Academia. Me produjo una nostalgia enorme pararme frente a la facultad y re-descubrir la fachada y luego su gran nicho interior.

Recorrí poco a poco los trabajos, de salón a salón, con un montón de chicos inquietos que parecían estar listos para explicar de qué iba su trabajo. Pero a mí no me gusta que me digan cosas que puedo entender por mí sola, así que les uhí un poco despavorida. En general estaba regular. No porque todos sean mediocres sino al contrario, porque hay trabajos muy buenos y otros muy malos, lo cual nos hace llegar a un promedio. Entre los buenos trabajos valdría la pena hablar de tres proyectos. El primero era el de una dibujante preciosista con pequeñas ilustraciones que remitían a la infancia, en un papel desgastado, color kraft. En algunas ocasiones combinaba su dibujo a lápiz con recortes de telas llenas de arabescos. Es un trabajo sencillo, poético, que hablaba por sí solo. Valdría la pena revisar y a veces limitarse a una selección de los mejores. Depurar sería mi mejor consejo. Luego me llamó la atención una proyección llamada 9’, que proponía una mirada borrosa de una película muy conocida, pero que gracias a un zoom y a una veldura blanca, no se percibía bien. Aquí el uso del audiovisual se justifica y además rescata los movimientos escénicos de los actores. Manchas negras se mueven torpes dentro de esa lechosa pantalla blanca que atrae inevitablemente. Y por último, y tal vez el más interesante de todos los trabajos es el dibujo in-situ, en vivo y en directo, de Camilo Bocajá. Una ciudad llamada Babel que está minuciosamente construída con grafito y que se complementa con una animación bellísima que nos instroduce en el ambiente de una obra de ingeniería civil. Todo en un ambiente austero, oscuro, como de un urbanista que realiza su pequeña maqueta en un taller recóndito y alejado de todo. Maravilloso.

Esas fueron mis sensaciones de una tarde de sol en la que reviví las charlas eternas con mis compañeros y los consejos sabios de algún prfesor de la época.
Alumnos van y alumnos vienen, y el talento jamás parece disminuir. Sólo las formas e intereses de cada cual a la hora de hacer y hacer.

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