11 noviembre, 2010

Sub-Suelo / Galería PD



Una hermosa casa típica de Teusaquillo, justo al lado de La Residencia, es la sede de una nueva y fresca galería llamada PD, que hasta esta semana presentaba el trabajo conjunto de Danilo Volpato y Wallace Masuko, dos brasileros que han residido por distintos motivos en la ciudad de Bogotá. La muestra llevaba por título: Sub-Suelo.

En un ambiente sobrio en donde se destaca el blanco, la madera, el ladrillo y los acabados rectos, Danilo presentaba una instalación casi imperceptible para el espectador desprevenido. Se trata de un camino verde construido en dry wall y que tiene una forma triangular que demarca el centro del espacio. Dicho piso, al que se le han añadido unos cuadrados que hacen pensar en tabletas, lonjas o baldosas, continúa desde la sala interior hasta un jardín exterior en el que se mimetiza de manera impecable. Para mí, un trabajo que exalta la sobriedad y minimalismo del lugar y que pone al descubierto la importancia del vacío.



Mi sensación, que al principio fue de terror ante esta ausencia, se fue convirtiendo en satisfacción al pensar en que ese algo más contemplativo me permitía ver la verdadera esencia de las cosas. Una obra que nos está hablando de la arquitectura del lugar y de la forma como se construyen los espacios.
Esto además estaba complementado por unos dibujo a rayas y en tiza, directamente hechos sobre la pared. Lamentablemente estos no dialogaban coherentemente con la instalación y aunque sí se sentían hechos por el mismo artista, estaban trabajados desde dos percepciones de tiempo y espacio bastante distantes.

Por otro lado Wallace introduce al recién llegado al espacio a través de un sonido descriptivo que se vuelve casi ambiente y que increíblemente genera esa misma sensación intangible que produce lo de Volpato. Un trabajo difícil de discernir pero que entabla una interesante conversación con el de su colega.

Serenidad, contemplación, estructura, espacio y vacío, son entonces las palabras que me quedan en mi boca, embriagada hasta el paladar, de penetrante sabor a coñac. Un trabajo que deja al descubierto las claras diferencias entre el pensamiento brasilero y el de nuestro contexto. Aquí no hay presencia de narraciones ni discursos obvios y trillados, sino que se trata de entender el mundo desde una perspectiva más simple, más silenciosa y por sobre todo, más sutil.

Por cierto, quisiera vivir en una casa como esa pero mi marido es demasiado terco y convencional como para cambiar su actual modelo de vida. Seguiré soñando al respecto.

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