14 agosto, 2008

Fundación cu4rto nivel

Lamentablemente la Galería Cu4rto Nivel, ahora fundación, pasó del piso cuarto del Centro de Diseño Portobello al piso número dos. Periódicamente han ido perdiendo espacio y hoy día se han relegado a un local un poco más pequeño. Es algo triste sabiendo que el lugar inicial se caracterizaba por una mejor entrada de luz y una mayor amplitud. Pero así son las cosas en este país. El presidente, un ‘loco en el poder’, caracterizado por su posición de derecha y sus actitudes desmedidas, tiene un 90% de popularidad y sigue en ascenso como si se tratara de un redentor insaciable. Gloria Zea lleva incontables décadas en la cima del poder cultural y Botero aún se cree Picasso. Son eventualidades de nuestra patética rutina. Por eso nada raro es que una Galería que se caracteriza por hacer un trabajo serio, que además incita a la reflexión y a la investigación, deba luchar con lo más filoso de sus uñas para mantenerse a flote y no ser derrotada por el fantasma de la pobreza. La pobreza cultural, ética, moral, y obviamente financiera. Porque decir que en Colombia hay ‘coleccionismo’ de arte es mentir más que piadosamente. Aún si se hacen esfuerzos por informar y concientizar a quienes tienen los recursos, esta práctica sigue siendo casi desconocida. El arte y su venta es aún un misterio. No existen ni mecenas ni marchantes, y las obras de arte son propiedades que a los ojos de todos no son sino objetos suntuarios. Porque para el pequeño burgués promedio es mejor hacerse a un automóvil de lujo, un televisor de pantalla plana o un ‘juguete electrónico’ inútil, que a una pieza de arte contemporáneo que le pueda cambiar la vida de forma sublime. Me pregunto entonces si ahora le llamaremos Segundo nivel y si la letra que invertirán por un número será la S. Tal vez por un 2…

Tenía acumuladas esas palabritas en mi garganta. Como un manojo de pequeñas bolas de pelo que te estrangulan las paredes del esófago. Como máximas que se pelean por ser escritas en alguna bitácora virtual.



En esta ocasión, dichos balbuceos críticos, son el abrebocas para hablar de la exposición actual de Cuarto Nivel. Esta hace parte del ya tradicional y extenso festival internacional de fotografía que cobija a nuestra ciudad: ‘Fotología 6’.



Daniela Edburg y su selección de fotos tituladas Drop Dead Gorgeous me sorprendieron gratamente. La primera imagen que tuve la fortuna de contemplar fue una maravillosa escena en un piso de estilo ‘vetusto’ o desgastado, similar al de una habitación estudiantil parisina de Ménilmontant, en dónde una chica muy hermosa, de facciones finas y vestida de sastre, lucha por su tenue vida mientras una horda de furiosas cáscaras de banano la atacan y sobrevuelan el espacio. Una toma sumamente poética que me recordó la clásica escena de la película birds de Alfred Hitchock. Y así sucesivamente desfilaron ante mí una serie de puestas en escena surrealistas y fantásticamente absurdas, de cuya técnica resalto un retoque digital muy sobrio en el que se añade contraste, se acentúa el color y se saturan los niveles de negro. También destaco el paisaje en el que una joven corre despavorida con un dulce rosado en su mano, por la evidente amenaza de un ciclón algodonado de proporciones bíblicas.





Aparece de nuevo un discurso sobre el consumismo, que en este caso no veo tanto como una crítica sino como una anotación poética de lo que somos hoy en día. Como un retrato alegre y jovial de nuestra realidad, muy similar a la apuesta de la película francesa Amélie. Incluso en los colores. Algún crítico de estatus medio diría que se trata de otra serie de fotografías POP. Pero ese término me tiene absolutamente exhausta. No podría estar más desgastado y ser más anacrónico. Hablo de la palabra. De la expresión. Del supuesto movimiento que ha hecho mella en todo el mundo desde los años 60. No de las obras que califican como tal. Por ello quisiera en mi vocabulario contemporáneo, darle muerte a esa expresión. Porque utilizar colores vivos, o traer referencias innobles, no burguesas, ajenas a lo artístico, no significa necesariamente, como en una formula matemática, que estemos ante otra obra POP. Ya es hora de que haya seriedad al respecto y se entienda que estamos en otra época, en otro contexto, en otra situación y que como tal no podemos seguir ‘embutiendo’ irresponsablemente todo, en la misma lata de sopa.

Ya no utilizaré más ese termino. Lo he sepultado para siempre en el cementerio para vocabulario difunto. Hablaré de arte LIGERO. Aclarando que ligero no es ‘peyorativo’, ni se refiere a falta de profundidad, sino que precisamente se adapta como expresión irónica a las propuestas que proponen una estética vistosa, alegre, humorística, etcétera, para esconder un contenido bien sea crítico, mordaz, fantástico, soñador o romántico. Es ese el verdadero significado de dichas propuestas que se ‘pordebajean’ a POP ART. Habrán así mismo acepciones dependiendo del medio de expresión ya que es diferente si son propuestas pictóricas, fotográficas o audiovisuales e idéntico para los diversos temas. La idea es empezar a desmembrar y clasificar todas las raíces, ramas, hojas y flores que se esconden detrás de ese gran bulto. Porque a partir de los años setenta en nuestro país los referentes cambiaron para adaptarse a la cultura del entretenimiento, pero no por eso son una misma cosa. De ahí la importancia de encontrar matices dentro de ese arte que yo llamo LIGERO (Light).

1 Comentarios:

Blogger Santiago Leal dijo...

Ligero como el comentario que acaba de hacer de esta exposición ??? (lol)


Es chistoso como estando casi totalmente de acuerdo con su comentario pienso que se pasa un poco al extremo de irse por las ramas para poder decir más comentarios sobre el espacio y sobre la problemática social del país que sobre la exposición. Igual ya me hacia falta leer un poco de Lolita Franco...

15 de agosto de 2008, 10:40:00 a. m. COT  

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