21 diciembre, 2009

Sumérjase en La Vorágine



“Y allá van por entre la selva, con la ilusión de la libertad, llenos de risas y proyectos, adulando al guía y prometiéndole su amistad, su recuerdo, su gratitud. Laurp Coutinho ha cortado una hoja de palma y la conduce en alto, como un pendón; Souza Machado no quiere abandonar su bolón de goma, que pesa más de dieciocho kilos, con cuyo producto piensa adquirir durante dos noches las caricias de una mujer, que sea blanca y rubia y que trascienda a brandy y a rosas; el italiano Peggy habla de salir a cualquier ciudad para emplearse de cocinero en algún hotel donde abunden las sobras y las propinas; Coutinho, el mayor, quiere casarse con una moza que tenga rentas; el indio Venancio anhela dedicarse a labrar curiaras; Pedro Fajardo aspira a comprar un techo para hospedar a su madre ciega; don Clemente Silva sueña en hallar una sepultura. ¡Es la procesión de los infelices, cuyo camino parte de la miseria y llega a la muerte!”

Este párrafo es para mí un bello resumen de la mentalidad humana. Un aparte de la reconocida novela de José Eustasio Rivera, que por estos días y hasta el mes de marzo, sirvió de pretexto, o mejor, de inspiración para que Carlos Páramo, curador, pusiera en escena un recorrido por las largas travesías de esta narración en la selva. Tres instalaciones bellísimas y una serie de dibujos componen una muestra original, distinta y que dialoga perfectamente con el texto, que por estos días pasa a ser de dominio público, luego de que pasaran los 80 años luego de la muerte del autor.
Me complace saber que una institución como la biblioteca nacional reabra su espacio expositivo con una propuesta que genera reflexiones y amalgama de forma consciente y poética las artes plásticas, la literatura y la investigación histórica. Es probablemente una de las muestras más satisfactorias de este año. Lo digo porque tanto los videos, aparatosamente instalados en palos de madera se compenentran con los murales de Liliana Sánchez y los juegos poéticos y manualitos de Mateo López. Todo dentro de una reflexión frente a la importancia de esta obra literaria y sus momentos tanto temporales como geográficos. Ojalá puedan ir a verla. Y viajen. Y piensen.

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