25 noviembre, 2010

Paisajes de Luz / A tres Bandas

Fue bajo mi propia responsabilidad que decidí acercarme de nuevo a las torres del parque por estos días, aún cuando aconsejé todo lo contrario en un post anterior. Cuando me bajé del taxi y vi la puerta de la galería Mundo no hubo forma de no poner en riesgo la impecabilidad de mis nuevos Manolo´s al pasar la calle como una loca desquiciada, saltando cada charco para llegar lo más rápido posible a mi destino final…. Al fin y al cabo mi sentido de lo paradójico no es tan flexible como para someterme a dicha tortura nuevamente, ya que esta vez me dirigía explícitamente a la Valenzuela y Klenner para ver la muestra actual, Paisajes de Luz del artista Colombiano Victor Robledo, y A tres bandas, de la artista Colombo francesa Karen Biswell.
Les puedo asegurar que los metros de diferencia marcan un panorama, por lo menos, optimista.



Por su parte Victor Robledo sigue explorando las posibilidades de la luz, mediante un video en donde se proyectan ciertos spots que aparecen y se desvanecen en diferentes zonas sobre un muro de ladrillo. Un ejercicio simple pero sin embargo poético ya que destaca los espacios que la luz abarca, además de su incidencia y forma efímera; personalmente me parece un trabajo poco novedoso, pero si al menos algo relajante para estos días tan estruendosos. Por otro lado presenta una serie de fotografías montadas en forma de cascada, de lo que parecen ser ventanas por donde se filtra la luz, generando ciertas texturas y una continuidad que pretende dialogar con el espacio pero que no lo logra en su totalidad. Recuerdo haber hablado del riesgo que implica este tipo de montaje y explícitamente de la obra de Robledo en la muestra Recámaras en la Casa de la Moneda. Creo que esto me demuestra que existe la posibilidad de que el montaje no haya tenido que ver con la curaduría en mención, sino más por un gusto y decisión personal del Artista. Particularmente, me entusiasmó muchísimo más la postal o invitación de la obra, en donde se podía apreciar un bello reflejo sobre una pared. Una imagen vaga y sutil, a mi modo de ver, mucho más poderosa que la obra misma.


Ya bajando la escalera, en el primer y segundo piso -debo reconocer que empecé al revés debido a un encuentro fortuito con un conocido, ya saben, siempre en mi afán por enterarme de los últimos rumores- se encuentra la obra de Karen Biswell: A tres bandas. Ésta se compone de una serie de fotografías análogas, recortes de periódicos y afiches que apelan a un pasado victorioso así como a lugares, personajes y escenas cotidianas que se adentran por los trayectos de la memoria y el recuerdo. Dicha serie articula historias paralelas mediante el registro de ausencias y presencias, o en el mejor de los casos, evocando nuevas imágenes. El montaje me pareció impecable. Disfruté del lugar que cada imagen ocupaba sobre la línea de horizonte y al mismo tiempo percibí una voz en off narrando la heroica historia de Mario Criales, un inmejorable jugador de billar. Aparte me gustó las ampliación en donde se ve a la artista parada en el cuarto donde está colgado uno de los reconocimientos a su abuelo y aquella de una pareja en el mismo espacio, cuyo fondo tenía colgada su propia imagen, pero en una época pasada. Los marcos y el color de la madera son un acierto, diferente a lo visto usualmente en Colombia, aunque me preocupa la vulnerabilidad del papel fotográfico por la ausencia de vidrio. Además las fotografías tomadas por Biswell poseen buena definición y una paleta de color intensa e interesante. Y esto, muy a pesar de que en estos días ando en verdaderos conflictos personales con la fotografía.





Por último debo reconocer que la labor de Julien Petit hace que la muestra se articule y le de un sentido total a la obra. Sin este impecable trabajo de curaduría la exposición se sentiría débil y hasta de pronto un tanto sosa. Bravo por el título y el texto, los cuales me parecieron poco pretenciosos y realmente inteligentes.

En general estuvo bien, nada deslumbrante, pero digno de apreciar.

11 noviembre, 2010

Aunque usted no lo crea / Alvaro Barrios



Aunque usted no lo crea, Alvaro Barrios, a sus 65 años, sigue estando más vigente que nunca. Y es que ni se por dónde comenzar a hablar de uno de los artistas más consecuentes, estructurados y brillantes que ha dado nuestro país. Un señor artista que a pesar de los años no desiste en su búsqueda interior, ni en ese esfuerzo titánico que significa hacer arte. Con tenacidad y un inagotable sentido del humor, este genial cartagenero, ganador del Premio Luis Caballero en el 98 y exponente de la Bienal de Sao paulo y Tokio, entre muchas otras proezas
inimaginables, nos demuestra, que sigue vivo y coleando.

Hablo, con mucho cariño y respeto, de la actual muestra que presenta este maestro en la Galería Alonso Garcés, y la cual pone el dedo en la irascible llaga del ego de los artistas y su carrera hacia el éxito. Lo digo porque a través de una historieta inventada por él, y con referencia a la tira cómica del mismo nombre, la publicidad cincuentona de Charles Atlas y los dibujos de Tom de Finlandia, Barrios logra ponerse a la altura de la contemporaneidad. Un trabajo, como siempre impecable, que pone en paralelo la eterna disyuntiva que viven todos los artistas desde tiempo atrás, y es, la búsqueda, por un lado, de entenderse a sí mismos, de observar el mundo, de trabajar viviendo, y de divertirse mientras piensan, y por el otro lado, el afán por alcanzar una fama ficticia, por exponer sin cesar, por ganar dinero, por ser respetados y por construir una carrera que hasta de pronto ni los llene personalmente. Eso y más se esconde detrás de una decena de bellísimas pinturas en acrílico, que por si fuera poco, resaltan sus intereses sexuales y de género.



A mi modo de ver, es un proyecto sumamente bien logrado y que pone en tela de juicio lo que significa ser artista y tener éxito. - Al igual que lo planteaba por ejemplo Kevin Mancera en su proyecto "Sobre el fracaso", que aunque no se limitaba a artistas, si apelaba a esa misma idea superflua de lo que la sociedad impone bajo el denominativo: "exitoso"-. Además consigue seguir avanzando en términos formales, cuando en una serie de xerigrafías, introduce material encontrado (algo muy contemporáneo) sin que éste raye en lo absoluto son su propia intención estética, que aunque ha evolucionando bastante con los años, sigue conservando unos rasgos y unos elementos que lo hacen atemporal y único.

Mi único reparo tiene que ver con lo diferentes que se vieron el día de la inauguración los fisiculturistas de carne y hueso, en relación con los retratados en las obras. Pero es un decoro y una acción divertida que no compromete el buen nivel de la muestra. Más allá de eso, sólo me queda felicitarlo, quitarme mi sombrero de ala ancha y augurar que este costeño tan inteligente, riguroso y obstinado, pasará a la historia como uno de los mejores.

Botero / Galería mundo



Íbamos con una vieja amiga, encantadas por el sol, dirigiéndonos hacia el museo del banco de la República para recorrer la muestra de Man Ray.
De pronto, en un arranque altruista, en una muestra de generosidad inusitada de mi parte, le dije a ella que porque no le dábamos un chance al proyecto ‘Fernando Botero: un territorio vasto y original’ que presentaba la galería Mundo. Al fin y al cabo la nota de prensa sonaba interesante -Piezas no vistas del maestro y prestadas por coleccionistas, una visión paralela a lo ya antes visto, un esfuerzo por entender a Fernando de otro modo, etc…-

Y bien, me arrepiento con toda mi alma de haber tomado esta decisión. Esto parece una burla a la inteligencia del espectador y un insulto al amante del arte. Esta muestra parecía una exposición de colegio, mal montada, de mal gusto y con muy poco sentido de la infografía. Tan solo con una obra y un recorrido miniatura al que lo único que hicimos, fue huirle despavoridas. Y encima, luego tienen programada una charla con Gloria Zea. Como si eso mejorara en algo las cosas. Terrible. Fatal. Ni vasto, ni mucho menos original.

Mi consejo: No asomarse por las torres del parque en estos días. De hacerlo, será bajo su propia responsabilidad.

Sub-Suelo / Galería PD



Una hermosa casa típica de Teusaquillo, justo al lado de La Residencia, es la sede de una nueva y fresca galería llamada PD, que hasta esta semana presentaba el trabajo conjunto de Danilo Volpato y Wallace Masuko, dos brasileros que han residido por distintos motivos en la ciudad de Bogotá. La muestra llevaba por título: Sub-Suelo.

En un ambiente sobrio en donde se destaca el blanco, la madera, el ladrillo y los acabados rectos, Danilo presentaba una instalación casi imperceptible para el espectador desprevenido. Se trata de un camino verde construido en dry wall y que tiene una forma triangular que demarca el centro del espacio. Dicho piso, al que se le han añadido unos cuadrados que hacen pensar en tabletas, lonjas o baldosas, continúa desde la sala interior hasta un jardín exterior en el que se mimetiza de manera impecable. Para mí, un trabajo que exalta la sobriedad y minimalismo del lugar y que pone al descubierto la importancia del vacío.



Mi sensación, que al principio fue de terror ante esta ausencia, se fue convirtiendo en satisfacción al pensar en que ese algo más contemplativo me permitía ver la verdadera esencia de las cosas. Una obra que nos está hablando de la arquitectura del lugar y de la forma como se construyen los espacios.
Esto además estaba complementado por unos dibujo a rayas y en tiza, directamente hechos sobre la pared. Lamentablemente estos no dialogaban coherentemente con la instalación y aunque sí se sentían hechos por el mismo artista, estaban trabajados desde dos percepciones de tiempo y espacio bastante distantes.

Por otro lado Wallace introduce al recién llegado al espacio a través de un sonido descriptivo que se vuelve casi ambiente y que increíblemente genera esa misma sensación intangible que produce lo de Volpato. Un trabajo difícil de discernir pero que entabla una interesante conversación con el de su colega.

Serenidad, contemplación, estructura, espacio y vacío, son entonces las palabras que me quedan en mi boca, embriagada hasta el paladar, de penetrante sabor a coñac. Un trabajo que deja al descubierto las claras diferencias entre el pensamiento brasilero y el de nuestro contexto. Aquí no hay presencia de narraciones ni discursos obvios y trillados, sino que se trata de entender el mundo desde una perspectiva más simple, más silenciosa y por sobre todo, más sutil.

Por cierto, quisiera vivir en una casa como esa pero mi marido es demasiado terco y convencional como para cambiar su actual modelo de vida. Seguiré soñando al respecto.

04 noviembre, 2010

1900 - 5100 / Jaime Tarazona



Debo admitir que llegué un poco atareada a la inauguración de la muestra de Jaime Tarazona en la galería Nueveochenta; tenía invitados esa noche y todavía me faltaban un par de detalles por ultimar. Llegué temprano, todavía no había mucha gente, excelente para poder ver el ultimo proyecto 1900 – 5100 de este artista colombiano, que realizó una investigación dividida en 2 grandes ejes: apropiación del espacio por medio de mapas y la arquitectura que pervive en zonas comerciales de Bogotá. Debo ser franca y decir que en un principio me pareció que las dos partes de la exposición difícilmente se articulaban, era como si tuviera que elegir un ganador entre los dos planteamientos.
Seguí recorriendo la exposición con mi vaso de jugo de fresa – pues claramente va muy bien con mi nombre- y me encontré con una serie de mapas intervenidos con formas geométricas, que como decía el texto de la muestra, eran “sacadas de la ciencia ficción”. Y si, al mirarlas no sabía muy bien de qué venían, pero también es innegable que los collages son realmente impecables y generan cierta dislocación en la memoria fijando la atención sobre ellos; los mapas me traen recuerdos del colegio, cuando estudiábamos el mundo a través de esas composiciones llenas de información repartida en cuadriculas. Me gustó sobretodo el políptico de Suramérica. Creo que exageraron en el montaje de los collages sencillos, es demasiada información y al final no se puede apreciar cada uno tranquilamente.
Entre el jugo y la saturación de collages, me encontré con varios amigos artistas contemporáneos a Tarazona; fue como una reunión espontánea de esa generación para mi alegría.
Dejando de lado a quien me encontré, quiero hablar de las maquetas. Un ejemplo claro de lo que un trabajo bien hecho a nivel formal puede llegar a plantear, y es que las maquetas logran una excelente articulación de los conceptos exterior – interior; inmediatamente pude discernir que se trataba de fachadas, aunque no es evidente que estén tomadas del centro de Bogotá. Creo que en este punto se hace débil el objetivo del artista, pues la revelación sobre la convivencia de diferentes estilos arquitectónicos en 5 metros de acera no es algo persé de nuestra ciudad sino que le atañe a muchas urbes distintas. Por esta razón siento que se queda corto en su planteamiento critico sobre la curaduría misma de la capital.



01 noviembre, 2010

Nota 22: Frecuencia blog



Cuando empecé esta labor desgastante, subvalorada y mal-entendida de hacer crítica de arte, supe, por lo caricaturesco de nuestra sociedad, que me iba a hacer decenas, tal vez cientos, o inclusive miles de enemigos. Nadie, y menos en Colombia, quiere que le digan lo que está haciendo mal. Nadie, y menos en el mundo del arte, quiere oir opiniones necias y superficiales sobre lo que hace. Y nadie, por autocrítico que se diga, parece estar en la capacidad de discernir sobre lo que otra persona piensa. Esto, a pesar de que todos hablan y ‘critícan’ en corredores, pasillos y reuniones privadas. Es una triste e irónica realidad contra la cual, en mi terquedad de mujer inconforme, quiero seguir luchando. Creo en ello, y a pesar de los múltiples compromisos y actividades domésticas que me aquejan, estoy dispuesta a seguir dando mi humilde opinión frente a la producción artística que se desarrolla en nuestra ciudad. Al final los detractores y su exponencial crecimiento, no son más que muestras de que lo que vengo haciendo, a alguien importa, e inevitablemente incomóda.

Así que a partir de ahora, queridos lectores, tendrán la oportunidad de leerme, sin falta, todos los jueves en la noche.

Un beso.

Loilta Franco